Cuando el pan nace del amor (y del sudor)

Contar la historia de la Panadería Giz, es contar una historia de amor. Cuando Andrés Giz Sanjurjo, albañil por los años 20 del pasado siglo, se enamora locamente de Asunción Breijo Lorenzo, hija de panaderos, decide, por amor, cambiar la paleta por la harina. Y, al casarse, nace, en 1929, la Panadería Giz.

Primero, la pareja abrió una pequeña panadería en la parroquia ortegana de San Claudio, donde Andrés Giz fue aprendiendo el oficio, y en cuya casa nacieron sus cuatro hijos.

El buen hacer de la panadería se difundió entre las gentes, y Andrés primero se hizo con una bicicleta con la que iba repartiendo el pan, bicicleta que, con el éxito del negocio, dejó paso a un carro de caballos. Sin embargo, esta historia floreciente se vio truncada por el estallido de la Guerra Civil. El conflicto le obligó, por necesidad, a vender el carro que tanto sudor le había costado comprar.

 

Guerra Civil y postguerra

Eran tiempos difíciles. Andrés Giz se vio obligado a repartir el pan a escondidas, en cestas, puerta a puerta… Pero esto no le frenó. Y, cuando en 1939 hereda un solar en la parroquia de Cuiña –donde continúa la ubicación actual de Panadería Giz–, no dudó en construirse una casa, con el obrador anexo, que finalizó en 1941. Pudo recuperar el carro de caballos, y empezó a repartir pan por toda Ortigueira.

Antiguo horno de Panadería Giz, que hoy puede verse, como homenaje, en la tienda de Cuiña

Antiguo horno de Panadería Giz, que hoy puede verse, como homenaje, en la tienda de Cuiña

De aquellos tiempos, ahora su hijo, también llamado Andrés, recuerda numerosas anécdotas, relacionadas con la hambruna que asolaba a todo el país, y de la que Ortigueira no era ajena… Y es que el papel que jugaron las panaderías como Giz en aquellos tiempos convulsos, fue fundamental para que poblaciones enteras pudieran sobrevivir, mermando el vacío de sus estómagos.

 

De los años 60 a la segunda generación

Con el carro de caballos, la Panadería Giz fue cumpliendo su trabajo hasta 1969, fecha en la que adquirió su primer coche de reparto, un Land Rover que, ya entonces, costó “60.000 duros”. Y ampliaron su zona de influencia.

En la misma década, comenzaron a entrar en la Panadería las primeras máquinas, una amasadora, que todavía hoy se conserva y está operativa, tras adaptarla a las nuevas normativas de seguridad. “Antes de eso, se amasaba todo a brazo”, recuerda Andrés Giz hijo.

La primera amasadora de Panadería Giz, de los años 60, aún funciona hoy, tras adaptarla a la normativa vigente

La primera amasadora de Panadería Giz, de los años 60, aún funciona hoy, tras adaptarla a la normativa vigente

La segunda generación familiar se fue haciendo cargo del negocio, siempre con gran esfuerzo y teniendo muy presente el espíritu de trabajo de sus fundadores. Andrés Giz (hijo) se casó con Fina Bouza, y, al fallecer los padres de él, montaron la actual Panadería, en Cuiña, justo enfrente de la de “los abuelos”. Ésta abrió sus puertas en 1981, gracias a los créditos pedidos al banco. “Jamás recibimos subvenciones”, afirma, orgulloso, Andrés Giz.

 

La expansión

El éxito creciente de la panadería, siempre con producto elaborado con la mejor materia prima, y sin abandonar los métodos artesanales, hizo que, ya en el arranque del nuevo siglo, comenzara la expansión.

Primero, se abrió una nueva tienda en Cariño. Luego, una segunda panadería en Ortigueira. Le siguió otra más en Viveiro…

Y la diversificación llegó también al producto. Sin abandonar el pan, comenzaron a fabricar roscones, queiques,… y sus hoy tan famosas empanadas.

Comenzaron a llegar nuevas máquinas, pero siempre compatibles con el buen hacer artesano, nuevas ampliaciones (también sin ayuda pública alguna). Y el negocio siguió creciendo, sin dejar de lado nunca su esencia.

Hoy es ya la tercera generación, de la mano de los hijos de Andrés Giz y Fina Bouza, quienes se han hecho cargo de lo que se ha convertido, tras casi un siglo al pie del cañón, en una respetable empresa, que genera 20 empleos directos, y que cuenta con cinco panaderías y seis furgones de reparto.

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4 Respuestas a “Cuando el pan nace del amor (y del sudor)”

  1. carmen villasuso dice:

    que gran familia,yo trabaje con ellos en la antigua panaderia hace unos pocos años(. FINA QUE GRAN MUJER)anticipada al tiempo hace 35años mas o menos a ANDRES tambien.y el gran abuelo que se emocionaba un monton cuando despues de comer veiamos marco y heidi PABLO ERA PEQUEÑO Y ASUN CREO QUE TENDRIAS MESES O AÑOS . Estuve trabajando por lo menos 7 o 8 años . ESO ES PAN PAN ¡¡¡¡¡

    • admin dice:

      Muchísimas gracias por tus palabras, querida Carmen… Gran familia es lo que siempre ha sido esta empresa, gracias a todos vosotros, pues sin vosotros nunca hubiéramos llegado a ser lo que somos hoy. Un fuerte abrazo

  2. Salma dice:

    “El arte no tiene nada que ver con el gusto. No existe para que se le pruebe.” ERNST, Max

  3. Inma dice:

    Sin duda que esta panaderia tiene su base en el amor. Nosotros en el año 1981 viviamos en Cuiña, concretamente en Casa de Olegario.Y para nosotros una pareja joven de Madrid, con una bebé de tres meses. Todo fué un descubrimiento el sitio más bonito, q habiamos visto nunca. Y tenemos miles de recuerdos todos preciosos. Y uno que nos acompañara toda la vida, es el olor de esta panaderia cuando nos acercabamos a comprar el pan diario y el bizcocho que era como una trenza con azucar por encima, perfectamente horneada. Gracias por haber podido compartir nuestros recuerdos con los vuestros. Inma y Norberto.

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